lunes, abril 23, 2007

Hamburgo y una historia de supervivencia...

Ahora que tengo un respiro les cuento que el viaje a Hamburgo con Leo estuvo super bien. Los planes se cumplieron al 100%: buena compañía, turisteada extensa, fiesta más extensa y buena cerveza y comida. Además que por suerte nos tocó un clima veraniego, con el que pude estrenar mis zapatos rosas (tan anunciados la semana anterior ja ja) y asolearme un poco, que ya tenía color peor que de alemán.

El único "pero" del viaje, fue que por poco pierdo otra vez mi querido celular (o "Handy" en estos rumbos). Derrepente, en la 6a. discoteca de la noche (o 7a., 8a. o más) me di cuenta que no estaba en mi bolsa...como está medio piñatón y antigüito, la casi única opción es que se me hubiera caido en algún lugar, aunque por un segundo me entró la paranoia mexicana de pensar que quizá alguien lo habría robado, pero repito, aquí ni quien lo quiera más que yo ja ja...era casi un hecho que se había perdido en el último lugar donde estábamos, pero la discoteca estaba llena a explotar, con botellas de cerveza tiradas por todos lados, además que el color del teléfono es negro y había slam el 80% del tiempo...ya casi lo daba por muerto después de intentar buscar por un buen rato y encontrar monederos, bolsas, todo, menos mi celular...la única posibilidad que quedaba era esperar hasta que todos se fueran para poder buscar a gusto.

Como cuando me autollamé, al menos nadie contestaba, mejor me medio tranquilicé y traté de disfrutar la fiesta, total, al menos nadie lo estaba usando para llamar a Australia o algo así...cerca de las 6:30 de la mañana, que ya se alcanzaba a ver el piso porque ya muchos se habían ido, por casualidad se me ocurrió mirar en el otro extremo del antro...y por ahí, en el piso, escondidito junto a la barra, me lo encontré por partes...y lo más increible es que funciona al 100%...sí, después de estar 6 horas en el piso de una discoteca en medio de slam pesado y continuo...

Una vez hallado el cochino teléfono, ya pudimos irnos tranquilamente a desayunar al mercadito y ver un surrealista concierto de rock a las 7 de la mañana (y lleno)...y todavía al final, camino a la estación de trenes, nos pudimos sacar una foto con este Ferrari:


aunque lástima que para esas horas ya había perdido todo glamour y ya salgo con cara de cansancio al final del viaje, con 24 horas sin dormir y como 15 de caminar y bailar...pero bueno, como sea es un Ferrari y además pueden ver los zapatos rosas, ¿no?

5 comentarios:

Rich dijo...

eehhh mi primer comentario en tu blog!

buena compañía + turisteada extensa + fiesta más extensa = buen viaje.

Yo quiero!!


Te quiero hermanita.
Besines.

Danielori dijo...

jajaja!! te ves bien chistosa con zapatitos...y mñas aun rositas!

pez dijo...

claramente se advierte en el letrero junto al Ferrari: Parken Verboten

con lo cual, hay valemadristas aquí, en alemania y en china, jeje

Portero dijo...

Hamburgo....mhhhhhhh Hamburgesa :D

jajajaja

Hay parece que se acabaron los arrastrador por aqui :D

ceronne dijo...

se te ven chidos los papos de pantera rosa... aunque ... no sé por qué pero se me vino la imagen de Dorita la del Mago de Oz jajaja. Algún día tendré que regresar a Hamburgo y vivir hasta el amanecer esa llamativa zona de antros.

Saludos parisinos.