sábado, julio 22, 2006

Ámsterdam

Por fin tengo tiempo de escribir sobre el viajecito que hice a Ámsterdam hace 2 semanas...ya hasta me estaba desanimando y sólo iba a dejar las fotos por falta de tiempo...pero en fin, aquí les cuento más o menos como estuvo.

Esta vez, las que nos animamos a la aventura (y al gasto, porque ¡¡vaya que Ámsterdam es caro!!) fuimos Bea, Violeta y yo.

En esta ocasión, el medio de transporte sería un autobús desde Hannover (con conductores polacos muy poco amigables y con un retraso de más de 1 hora para salir) que viajaría durante la noche hasta llegar a nuestro destino por ahí de las 6 de la mañana. Como a esas horas de la madrugada éramos casi las únicas en la estación de autobuses, hacía frío y no había ni un triste local abierto para comprar aunque fuera un café, decidimos irnos hacia la estación central de trenes para poder pedir información, conseguir hostal para esa noche (hasta eso ya teníamos apartado uno para el día siguiente) y desayunar...pero como todo lo abren a partir de las 8, pues nos fuimos caminando para hacer tiempo.
He de decir que el servicio de información fue muy eficiente, pues además de resolver todas nuestras dudas, nos consiguieron lugar en uno de los hostales más baratos: Hans Brinker Budget Hotel...digamos que para ponerlo bonito, era un lugar muuuy alternativo, donde abundaban carteles del estilo de: "Ahora puedes jalarle al WC gratis", "Ahora con una puerta en cada habitación", o "Sabemos que nuestro hotel no es limpio, pero te ayudamos a que crees defensas para hacerte más fuerte"...y en verdad que le hacía honor a estos lemas, pero eso sí, estaba llenísimo de jóvenes estudiantes como nosotras e incluía un abundante desayuno.
El primer día nos dedicamos básicamente a la parte cultural del viaje con nuestro bien desquitado pase "I Amsterdam" de 24 hrs. que incluía casi todos los museos de la ciudad, todo el transporte público, un par de viajes en barco por los canales y un bocadillo. Los museos que visitamos fueron: el Rijksmuseum, que cuenta con las obras más importantes de Rembrandt y de otros pintores holandeses del siglo XVII; el Van Gogh Museum, que como su nombre lo dice tiene una buena parte de las obras de este pintor, incluyendo los famosísimos girasoles (¡¡qué impresión, qué bueno era!!); y finalmente, para desquitar el pase, nos echamos en media hora el Historisch Museum.

Al final del día, utilizamos nuestro primer viaje en barquito, que nos llevó por los canales más importantes y que hasta explicación (grabada) en español tenía...y para cerrar el día con broche de oro, nos fuimos a la Leidseplein, que es una plaza donde se concentra un gran número de bares y coffeeshops...y por supuesto que no nos pudimos ir sin conocer el Bulldog, uno de los coffeeshops más famosos de la ciudad.
El segundo día tomamos el segundo tour en barquito, el cual era idéntico que el primero, pero como teníamos que sacarle todo el jugo posible al pase, lo tomamos de todas formas. Después, como ya habíamos reservado otro hostal (Shelter city) para esa noche, fuimos a recoger nuestras habitaciones (bueno, camas, porque en realidad había 15 personas por cuarto)...la peculiaridad de este lugar es que se trataba de un hostal ¡¡cristiano!! justo en pleno barrio rojo de Ámsterdam. De primera vista todo estaba muy limpio (sobretodo en comparación con el otro hostal) y parecía muy bien, hasta que nos mencionaron que por ser cristiano (aunque, repito, estuviera entre 2 vitrinas con prostitutas), la puerta de entrada se cerraba a las 2 am...entonces empezamos a darnos cuenta de todas las cosas extrañas a nuestro alrededor, como letreros en todas partes que decían "Dios te ama", grupos de oración, invitaciones a misa todos los martes y la playera oficial que ¡¡traía impreso un versículo de la Biblia!!
Después de recuperarnos del susto, decidimos aprovechar el día (bueeno, hasta las 2 am) y conocer el centro de la ciudad a pie hasta que acabamos tumbadas varias horas al pie del Monumento Nacional del Dam, frente al Palacio Real, comiendo porquería y media que nos compramos en un super, porque todo lo demás estaba carísimo. Esa misma tarde, fuimos a conocer la casa de Ana Frank, que no se debe perder nadie que ya haya leído el diario...muy recomendable visita. Después vimos la final del mundial en un coffeeshop (lleno de negros enormes que le iban a Francia y yo con mi playera de Italia...¡¡qué miedo!!) y como teníamos que regresar temprano (sí, es que me traumé con esa regla), ya no podríamos salir a ningún bar o discoteca, así que mejor decicimos pasearnos por el famosísimo "Red light district" con sus peculiares vitrinas y sexshops hasta que se nos acabó el tiempo.
Cómo ya habíamos visitado casi todo lo más importante, el último día lo tomamos más tranquilamente y nos fuimos a conocer el mercado más grande de la ciudad (que la verdad era igualito que cualquier tianguis de la ciudad de México), conocimos las últimas partes del centro que nos faltaban, compramos recuerditos y, aprovechando el buen clima, hasta tomamos el sol en un lindo parque.
En resumen, puedo decir que me gustó mucho la ciudad, que aparte de bonita y liberal (aunque me llamó mucho la atención que se puede fumar marihuana en la calle, pero no beber alcohol), tiene una gran oferta cultural y de entretenimiento (en todos los sentidos), además de que no puedo negar que aprovechamos muy bien nuestra estancia...y por cierto, ¡¡qué bien están los holandeses!!

2 comentarios:

El Portero dijo...

Hu que envidia....

:0)

ВИКТОР САЛДАНИЙА dijo...

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Muy buen post prima.